Txanka Kua transforma ‘La Jábega’ en un Teatro

Cada vez nos sorprende menos ir a gozar de piezas escénicas en espacios alternativos, bien para ver un concierto, un espectáculo de danza o para asistir a obras de teatro inmersivo en cuyas aguas nos perdemos. Ya en 1983, por ejemplo, Peter Brook estrenaba en el Mercat de les flors de Barcelona su Carmen, momento a partir del cual y hasta nuestros días, dicho espacio se fue convirtiendo en referente cultural de la ciudad condal.

Ni mucho menos es la intención de TXANKA KUA aspirar a tal, entre otras razones porque La Jábega es más un espacio de producción que de exhibición. Y ese precisamente es el gran reto al que se enfrenta la compañía al adaptar una nave industrial para que pueda albergar un espectáculo teatral en el sentido clásico, es decir, planteado a la italiana: aforar con patas una caja escénica, incorporar sistemas de iluminación y de sonido, un humilde patio de butacas…

Las tareas de adaptación están siendo complejas, pero ésta se está convirtiendo en una de las pocas fórmulas que le quedan a las compañías de todo el estado para exhibir sus obras. Fenómenos como el Teatro Mínimo o representaciones en casas privadas no son más que otros ejemplos del objetivo último: llegar al público.

Sin embargo, estas labores son las que hacen oficio y le otorgan el profundo  sentido a la palabra ‘compañía’, pues cada una de las personas que forman parte de TXANKA KUA ha cogido su remo y lo ha firmado con su sangre, sudor y lágrimas, literalmente (algún que otro susto sin mayor relevancia…). Y a toda boga, permítanme la expresión, nos preparamos para tomar esta última ola, esta vorágine de los últimos días que nos desliza una vez más a la eterna orilla de las tablas, este Viernes 29, a las 22:00h en La Jábega.

Ella, la protagonista de esta pieza dramática, encontró en la fantasía de la niñez el arma resiliente para soportar su infancia horadada. Inventó su propio mundo, mató a sus padres y estuvo en la cárcel. Ahora, tras su condena, vuelve a la casa familiar en busca de una nueva vida, con hambre de nacer del todo. Pero a veces no es tan fácil dirimir qué es real y qué inventado.

¿Qué ocurre cuando te roban los afectos en la infancia? ¿Cuánta ficción cabe en la realidad? ¿Y al revés? ¿Podemos reconstruir nuestro futuro una y otra vez? ¿Cuántas veces?

La araña del cerebro es una pieza dramática instalada en la exploración de nuevos lenguajes y en la integración de nuevas tecnologías que transforman el espacio escénico en un enigma que cada espectador o espectadora tendrá que reconstruir libremente.

Entrada libre hasta completar aforo (60 personas).

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